¿Un fin de semana ajetreado? Cómo Intel vPro® ayudó a BNZSA a transformar su plantilla en solo 48 horas

La tecnología Intel® está dando respaldo a las pequeñas empresas durante la pandemia y más allá

Empresas de todos los tamaños y partes del mundo han tenido que adaptarse rápidamente a la nueva realidad causada por la pandemia global. Y mientras que muchas empresas grandes cuentan con equipos especializados de planificación de pandemias, las pequeñas y medianas empresas (pymes) han tenido que adaptarse igual de rápido, pero a menudo con muchos menos recursos. La planificación prospectiva ha demostrado ser absolutamente esencial para gestionar la repentina transición al teletrabajo, al tiempo que se mantiene la productividad y una infraestructura de TI segura.

«Decidimos cerrar las oficinas y enviar a todo el mundo a trabajar en casa. Tomamos esa decisión un viernes, y el lunes ya teníamos a todo el mundo preparado y trabajando a las 8 a. m.».

Una pyme que estaba bien preparada para el drástico cambio en los patrones de trabajo es la agencia de marketing directo BNZSA*, que hizo que su plantilla de 170 personas pasara al teletrabajo completo en el plazo de un fin de semana. Con oficinas en Francia, España y el Reino Unido, junto con una Academia BNZSA en Marruecos, la empresa trabaja con importantes proveedores de TI y sus socios para identificar nuevas oportunidades para aumentar su cartera u ofrecer asistencia a sus gestores de cuentas clave. La empresa, que da servicio a unos 50 clientes, decidió cambiar a un modelo de teletrabajo cuando la pandemia comenzó a agravarse.

«Después de ver el efecto de la pandemia en Italia, analizamos la situación para entender las repercusiones si otros mercados tuvieran que cerrar», dijo Brahim Samhoud, fundador de BNZSA. «Esto significó que tuvimos muy buena capacidad de previsión sobre qué tipo de esfuerzo tendríamos que realizar para seguir proporcionando ventajas y oportunidades a nuestros clientes».

«A medida que la situación empeoraba en España, comprendimos que el estrés de ir a trabajar en transporte público empezaba a tener un efecto negativo en la moral de los empleados y decidimos empezar a permitir que trabajaran desde casa. Cuando la situación se intensificó la semana siguiente, decidimos cerrar las oficinas y enviar a todos a trabajar en casa. Tomamos esa decisión un viernes, y el lunes ya teníamos a todo el mundo preparado y trabajando a las 8 a. m.».

BNZSA, que comenzó su andadura como una empresa de datos hace siete años en el garaje de Brahim en Francia, implantó un plan de contingencia para el teletrabajo en agosto de 2019. Esto implica que estaba bien preparada para un cambio repentino. La decisión inicial de ofrecer la capacidad de teletrabajar pretendía ser un beneficio para los empleados, propiciado por la estrategia centrada en las personas de la empresa.

Mientras las empresas se apresuraban a comprar nuevos equipos para los teletrabajadores, BNZSA decidió repensar su enfoque de infraestructura de TI y optó por invertir en la plataforma Intel vPro®. Varias de las características clave de la plataforma, como la Tecnología Intel® de gestión activa, han ayudado a dar soporte al teletrabajo en BNZSA, como explica el director de TI Alex Biet: «Uno de los desafíos del teletrabajo, especialmente con las restricciones de movimiento de este año, es que nos es difícil intervenir si hay un problema de hardware. Esta es una de las razones por las que nos pasamos a la plataforma vPro®. Nos permite cuidar de un equipo, incluso si ese equipo o sistema operativo no se está ejecutando».

Además, las características de seguridad integradas en la plataforma vPro® han demostrado ser de suma importancia. «Además de la gestión remota, las características de seguridad de la plataforma vPro® son especialmente importantes para nosotros porque trabajamos con grandes cantidades de datos de nuestros clientes y necesitamos cumplir con el RGPD», dijo Brahim.

Aunque los empleados estaban encantados con la transición al teletrabajo y seguían siendo productivos, el equipo de gestión detectó un decaimiento en el estado de ánimo a medida que los efectos de la pandemia global comenzaron a sentirse en la vida cotidiana. En consecuencia, aprovecharon su nueva infraestructura robusta para organizar eventos comunitarios, como contratar un cocinero para clases de cocina a distancia y crear una «hora feliz» virtual.

Los clientes reaccionaron positivamente a la estructura de teletrabajo al ver que el plan de contingencia funcionaba según lo prometido. Como resultado, no se perdió ni una sola hora de llamadas. Y como muchas otras empresas están teletrabajando y los eventos físicos del sector se han cancelado, BNZSA es capaz de actuar como los «oídos» de sus clientes en el mercado.

A medida que se alivien las restricciones, BNZSA permitirá que personal vuelva a trabajar en la oficina, pero solo un número limitado para que se puedan respetar las medidas de distanciamiento social. Para gestionarlo, la empresa ha desarrollado una herramienta en línea que permite que los empleados reserven un espacio en la oficina para una jornada. Cuando el puesto queda reservado, el sistema selecciona la configuración del ordenador de ese empleado y asegura que el equipo esté totalmente configurado y listo para que trabaje cuando llegue.

Al centrarse en las necesidades de las personas que componen su plantilla, junto con una inversión constante en tecnología, BNZSA ha logrado superar un momento difícil sin perder una sola hora de trabajo. A la vez que ha demostrado que el modelo del teletrabajo puede ser eficiente, la pandemia también ha puesto en evidencia los defectos de una plantilla a distancia permanente, sobre todo la falta de interacción social con los compañeros. Como resultado, BNZSA está tratando de lograr un enfoque híbrido en el futuro, ofreciendo lo mejor de ambos mundos. «No volveremos a hacer 40 horas a la semana en la oficina, lo cual es algo esencialmente obsoleto en la actualidad», afirmaba Brahim.

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