Cómo montar un ordenador para jugar

Montar tu propio ordenador mejorará tremendamente tu experiencia de juego y te permitirá actualizar componentes en cualquier momento.

La guía completa para montar tu primer ordenador para jugar

Puede que la idea de montar tu propio ordenador asuste, pero si eres jugador sabemos que se te ha pasado la idea por la mente al menos una vez en tu vida. Después de todo, un equipo para jugar creado a tu gusto es el único modo seguro de tener justo lo que quieres y como tú lo quieres. Cuando controlas todo lo que hay dentro del ordenador, empezando por la fuente de alimentación, sabes que podrás jugar a los juegos que quieras, a los fotogramas por segundo que quieras, sin sacrificar el rendimiento. Montar tu propio ordenador es más fácil de lo que crees (sin olvidar la diversión y la satisfacción personal). También es el siguiente paso perfecto si ya eres jugador, porque un ordenador montado en casa te permite mantener abiertas las opciones de actualización a medida que avanza la tecnología, que cambian tus gustos en los juegos y tus, necesidades, o a medida que tu presupuesto te lo permita.

Montar un ordenador para videojuegos no es difícil, pero no siempre es algo intuitivo. Por eso hemos creado esta completa y detallada guía para que montes tu primer ordenador para videojuegos, que además incluye consejos y trucos para los montadores veteranos.

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PREPARACIÓN 1: Herramientas para montar un PC

Espacio de trabajo
Para comenzar necesitarás una superficie grande, como una mesa, en la que trabajar con comodidad. Para evitar una descarga electrostática accidental (que puede dañar componentes delicados), asegúrate de situarte sobre un suelo sin alfombra ni moqueta.

Destornilladores
Necesitarás un destornillador de estrella del nº 2 para casi todo.

Opcional: si instalas un dispositivo M.2, necesitarás un destornillador de estrella del nº 0.

Consejo para expertos: los destornilladores magnéticos evitarán que se te caigan los tornillos dentro de la caja (la punta magnética es muy débil y no debería afectar a los componentes).

Sistema de organización
La mayoría de los componentes vienen con piezas adicionales: algunas opcionales y otras necesarias para el montaje. Necesitarás un modo de organizar los tornillos, bridas, cables, manuales por componentes individuales, porque sin la organización adecuada, estas piezas se pueden mezclar fácilmente.

Consejo para expertos: para los tornillos, te recomendamos bandejas magnetizadas o bandejas con varios compartimentos, como cajas de huevos vacías o envases para pastillas.

Fuente de luz
Trabaja en una zona bien iluminada con varias fuentes de luz, así no tendrás que preocuparte si bloqueas la única fuente de luz cuando te tengas que agachar sobre el bastidor.

Consejo para expertos: una fuente de luz móvil te ayudará a iluminar los recovecos de la caja. La opción ideal es una luz frontal porque te deja las manos libres, aunque también puedes utilizar una linterna, tu teléfono o un flexo.

Pulsera antiestática
No es estrictamente necesaria, pero resulta útil para asegurar que no se dañen accidentalmente componentes delicados con descargas electrostáticas. (No suele ocurrir, pero es mejor por prevenir, y además son baratas).

Bridas
No son estrictamente necesarias, pero unir los cables permitirá que el aspecto interior de tu ordenador sea mucho mejor. Si no quieres comprar bridas, puedes ordenar las cosas con alambres trenzados (tendrás un montón de los cables de tus componentes). También puedes utilizar cintas de Velcro (algunas cajas las traen integradas).

Tijeras
Para cortar las bridas y desembalar los componentes.

PREPARACIÓN 2: Caja de PC para juegos

Antes de comenzar a seleccionar los componentes, deberías tener en mente ya una caja (o al menos su tamaño).

Lo más importante para elegir una caja es saber dónde vas a situar el ordenador. La ubicación final de tu ordenador dictará el tamaño de la caja y también te ayudará a determinar si merece la pena derrochar dinero en una caja con funciones de gama alta, ya que seguramente no querrás pagar un panel lateral de cristal templado si el ordenador va a estar oculto bajo la mesa.

Las cajas suelen venir en tres tamaños: torre completa, torre media y minitorre. Estas categorías son muy generales (los tamaños de las cajas no están estandarizados entre los fabricantes), pero se basan en el tamaño de la placa base: las cajas de torre completa se han diseñado para admitir placas bases ATX extendidas y placas base ATX de tamaño completo; las de torre media admiten placas base ATX de tamaño completo; y las minitorres admiten varias placas base pequeñas, como las placas base mini-ITX.

En general, las torres medias son las más utilizadas. Las dimensiones de las torres medias varían un poco: de 18 a 20 pulgadas de alto, de 17 a 20 de largo y de 6 a 8 de ancho. Las torres medias suelen ser lo suficientemente espaciosas para alojar una configuración para videojuegos que incorpore una par de tarjetas gráficas, varios discos duros y un sistema de refrigeración modesto.

Las cajas de torre completa son mayores que las de tamaño medio; normalmente miden de 56 a 61 cm de alto, de 46 a 51 cm de largo y más de 20 cm de ancho. Seguramente necesitarás una caja grande si quieres utilizar una placa base ATX extendida (aunque algunas cajas medianas también las admiten) o si quieres poner un sistema de refrigeración ampliado o almacenamiento adicional.

Las minitorres o cajas de formato pequeño se han diseñado para ser compactas. Sin embargo, aunque estas cajas pequeñas han recorrido un largo camino en las últimas generaciones, especialmente las que utilizan placas base mini-ITX, te exigirán planificar bien los componentes (puede que tengas que utilizar componentes especialmente diseñados para cajas pequeñas, como GPU de media longitud) y la refrigeración, así como dejar un poco de espacio para actualizarla una vez que hayas terminado el montaje. Por este motivo, no recomendamos las cajas de formato pequeño para gente sin experiencia, aunque pueden ser un desafío muy entretenido si ya has montado uno o dos ordenadores.

Cuando hayas decidido el tamaño, busca la caja que más se aproxime a ese tamaño. Si no te has decidido, es mejor irse a por la más grande, ya que es más fácil trabajar con este tamaño y además te resultará más fácil actualizarla en el futuro. Dicho esto, aunque un tamaño más grande es bueno, algo significativamente mayor no significa que sea mejor, ya que las cajas grandes pueden acabar presentando focos de calor si no se refrigeran correctamente.

Hay cajas de muchos precios, por lo que encontrar una que se adapte a tu presupuesto no será difícil. Las más caras incluirán características de comodidad y de gama alta como amortiguación de ruido, materiales de alta calidad, zócalos para unidades extraíbles y una gestión más atractiva para los cables, aunque esto no afectará al rendimiento de manera perceptible.

PREPARACIÓN 3: Piezas de PC para juegos

Ha llegado el momento de unir tus componentes. En este paso puedes implicarte tanto o tan poco como quieras. Es decir, puedes investigar sobre cada componente individual por tu propia cuenta y crear una configuración personalizada desde cero, o bien puedes buscar en Internet una configuración ya hecha y adaptarla a tus necesidades y tu presupuesto.

Por supuesto, te recomendamos que antes de elegir los componentes sepas de qué presupuesto dispones (es fácil que se acabe disparando el precio de los componentes). Y recuerda que siempre podrás actualizar cada componente más adelante.

Consejo para expertos: haz una lista antes de comprar nada, ya que todos los componentes deben ser compatibles entre sí.

Consejo para expertos: si estás montando este ordenador porque quieres jugar a un videojuego determinado, consulta los requisitos del sistema recomendados para ese videojuego y planifícalo todo de acuerdo a ellos.

Estos son los componentes de hardware que necesitarás para montar un ordenador para videojuegos:

  • Procesador o unidad central de procesamiento (CPU)
  • Placa base: placa madre o placa principal
  • Memoria (RAM).
  • Unidad de procesamiento gráfico (GPU), es decir, tarjeta gráfica.
  • Almacenamiento: SSD y/o HDD.
  • Unidad de alimentación (PSU).
  • Refrigeración del sistema: refrigeración de la CPU y flujo de aire del bastidor.
  • Caja
  • El monitor.
  • Periféricos para videojuegos (teclado, ratón, auriculares)
  • Sistema operativo

Echemos un vistazo a lo que hace cada componente, por qué es necesario y qué tienes que buscar al comprarlos.

Procesador o unidad central de procesamiento (CPU)

La unidad central de procesamiento (CPU), también conocida como procesador, es el cerebro del ordenador. Aquí es donde sucede la magia: cuando se ejecuta un programa, envía una lista de instrucciones (que son más bien tareas) a la CPU, que lleva a cabo cada instrucción y envía señales a los otros componentes para decirles cuándo tienen que realizar una tarea.

Hay dos tipos de mediciones de rendimiento principales asociadas a la CPU: el número de núcleos y la velocidad de reloj. El número de núcleos nos dice cuántos procesadores tiene la CPU (en otras palabras, cuantas tareas puede llevar a cabo la CPU al mismo tiempo), mientras que la velocidad de reloj nos dice lo rápido que la CPU puede llegar a realizar cada tarea. Algunas CPU de gama alta tienen una prestación llamada hyper-threading, que permite a cada núcleo ejecutar varios hilos y ofrecer un rendimiento mejorado en software con procesamiento por hilos.

Consejo para expertos: la mayoría de CPU modernas tienen varios núcleos y muchos videojuegos actuales se han diseñado para aprovechar esta prestación, por lo que debes buscar una CPU con cuatro núcleos como mínimo. Los núcleos adicionales te ayudarán a incorporar más tareas, como la grabación y el streaming de tus partidas.

Placa base.

La placa base es la placa de circuitos principal y está conectada a todos los componentes. La CPU se instala directamente en la placa base (la CPU y la placa base deben ser compatibles, la Herramienta de compatibilidad para PC de escritorio Intel® puede ayudarte) y los demás componentes —como tarjetas gráficas, discos duros, memoria, discos ópticos, tarjetas inalámbricas— se integran en la placa base.

Hay diferentes tamaños de placa base. Los formatos más habituales son ATX extendida, ATX, micro-ATX y mini-ITX. La ATX extendida es la mayor (30,4×33 cm o 30,4×25,6 cm) y suele ofrecer ocho ranuras para RAM (hasta 128 GB de RAM). La ATX es ligeramente más pequeña (30,4×24,3 cm), pero normalmente no tiene más de cuatro ranuras de RAM. La micro-ATX (30,4×24,3 cm) también ofrece hasta cuatro ranuras de RAM, pero la mini-ITX (17×17 cm) solo tiene dos.

Consejo para expertos: todos los componentes se tienen que conectar a la placa base, por lo que debes elegir una lo suficientemente grande para incorporar el hardware actual y el futuro.

Memoria (RAM).

La memoria de acceso aleatorio (RAM) es la memoria a corto plazo del ordenador, es más fácil y más rápida de acceder que la memoria a largo plazo (almacenamiento, como los discos duros), pero también es temporal. Aquí es donde el ordenador almacena los datos y los utiliza activamente (esa lista de instrucciones que la CPU debe leer y ejecutar). Decidir cuánta RAM necesitas es algo complicado, ya que tener más RAM de la que vas a utilizar no servirá para nada (será dinero tirado) y tener demasiada poca afectará negativamente al rendimiento. Lo ideal es contar con la cantidad perfecta de RAM para tu configuración. (En términos generales, un equipo para videojuegos necesita entre 8 y 16 GB de RAM).

Lo más importante que debes tener en cuenta a la hora de comprar RAM es que tu placa base y tu procesador sean compatibles con ella. Una RAM más rápida de lo que admite tu sistema verá reducida su velocidad de reloj para funcionar según las prestaciones de tu sistema.

Consejo para expertos: si decides elegir RAM de alta velocidad, busca una compatible con Intel® Extreme Memory Profile (Intel® XMP). La RAM de alta velocidad funcionará a una velocidad estándar (menor que la nominal) salvo que se active el overclocking; Intel® Extreme Memory Profile (Intel® XMP) facilita esto con perfiles predefinidos y probados.

Unidad de procesamiento de gráficos (GPU)

Hay dos tipos de procesadores de gráficos: integrados e independientes. Los procesadores de gráficos integrados vienen integrados en la CPU. Los gráficos integrados han mejorado considerablemente a lo largo de los años, aunque por lo general siguen siendo menos potentes que los gráficos independientes.

Los gráficos independientes (o tarjetas gráficas independientes) son componentes grandes y potentes que se conectan a la placa base a través de PCIe* y que vienen con sus propios recursos, incluyendo memoria de vídeo y, normalmente, sistema de refrigeración activo. Una tarjeta gráfica independiente es fundamental para los jugadores que juegan a videojuegos modernos, que suelen tener gráficos complejos. Los jugadores expertos buscarán tarjetas gráficas que ofrezcan frecuencias de fotogramas constantes de al menos 60 fotogramas por segundo (FPS) a la resolución deseada (menos de eso hará que la imagen parezca entrecortarse), mientras que quienes jueguen con realidad virtual deberían buscar tarjetas que ofrezcan frecuencias de fotogramas constantes de al menos 90 FPS.

Consejo para expertos: la GPU no es el único componente que afecta a la frecuencia de fotogramas, por lo que es importante equilibrar la configuración para evitar cuellos de botella de rendimiento en otro punto.

Consejo para expertos: las tarjetas gráficas de gama alta son caras. Si tienes que recortar en costes, mira tarjetas de penúltima generación, ya que las GPU de generaciones anteriores pueden ofrecer resultados similares a precios más bajos.

Almacenamiento: unidades de estado sólido (SSD, incluyendo la memoria Intel® Optane™) y discos duros (HDD)

Hay dos tipos principales de almacenamiento: las unidades de estado sólido (SSD) y los discos duros (HDD). Ambos ofrecen pros y contras, perro la buena noticia es que no tienes que elegir solo uno.

Los SSD utilizan memoria flash basada en NAND (similar pero más rápida y fiable que la memoria flash que se utiliza en un lápiz USB) para almacenar datos, mientras que los HDD almacenan datos en un plato giratorio. Los SSD utilizan un procesador integrado para acceder a sus datos almacenados, mientras que los HDD utilizan un brazo mecánico. Como los SSD no tienen que depender del brazo mecánico, son más rápidos que los HDD, y como no incluyen un plato giratorio físico, también suelen ser más pequeños y menos susceptibles a los fallos mecánicos. La velocidad y la comodidad de los SSD tienen un coste, por lo que son más caros por gigabyte que los HDD.

Los SSD modernos vienen en dos protocolos: SATA (el protocolo antiguo, con mayor latencia y menor ancho de banda máximo) y el Non-Volatile Memory Express* (NVMe*), que utiliza la interfaz PCI Express* para lograr un mayor rendimiento.

Los HDD vienen en dos formatos: 2,5 pulgadas (más habitual para los portátiles, pero generalmente más lentos porque van a 5400 RPM) y 3,5 pulgadas (más habitual para los equipos de sobremesa, que normalmente van a 7200 o más RPM).

Además de los SSD y los HDD tradicionales, hay otra opción que ayuda a acortar las distancias de velocidad: la aceleración mediante almacenamiento con memoria Intel® Optane™. La memoria Intel® Optane™ utiliza la tecnología de memoria 3D Xpoint para acelerar las unidades de almacenamiento más lentas (principalmente los HDD) almacenando patrones de acceso y datos utilizados con frecuencia. La memoria Intel® Optane™ aprende qué videojuegos son los que más utilizas y se sirve de esos datos para reducir sus tiempos de apertura y de carga de niveles.

Consejo para expertos: no tienes que elegir uno solo. La mayoría de la gente utiliza un SSD pequeño como disco de arranque (para el sistema operativo, los videojuegos y otros programas) y ocupa el resto de las bahías con HDD baratos para disponer de la máxima capacidad de almacenamiento posible.

Unidad de alimentación (PSU)

La unidad de alimentación (PSU) no es un componente particularmente fascinante, pero desde luego es fundamental. No escatimes aquí: la PSU tiene que estar bien fabricada y ser lo suficientemente potente como para alimentar todos los componentes actuales y los futuros, y tampoco viene mal que incluye una buena garantía. Recuerda: la PSU es la que dará corriente a <I>todos</I> tus componentes.

Hay tres estilos de PSU: no modulares, semimodulares y modulares. Las no modulares tienen los cables conectados permanentemente. Son las más baratas, pero necesitarás un sitio que no vayas a utilizar para almacenar todos los cables. Demasiados cables sin utilizar supondrá una mala gestión de los cables, lo que puede obstruir el flujo del aire y, por tanto, afectar al rendimiento del ordenador.

Las PSU semimodulares representan la mejor opción para la mayoría de la gente, ya que traen unos cuantos cables fundamentales conectados y son más baratas que las modulares. Por último, están las modulares: es más fácil trabajar con ellas que con las semimodulares, pero vas a pagar más por esta comodidad.

Consejo para expertos: si te compras una PSU en Internet, asegúrate de comprar la correcta para tu región o país.

Refrigeración del sistema: refrigeración de la CPU y flujo de aire del bastidor

Los ordenadores generan calor. Los de gama alta generan mucho calor. Los componentes presentan algunas características de refrigeración predeterminadas: las GPU y las PSU cuentan con ventiladores dedicados y las cajas suelen incluir un par de ventiladores. Para equipos que no sean para juegos, el mínimo indispensable de refrigeración puede ser suficiente, pero los equipos para videojuegos normalmente necesitan más atención.

Hay dos modos principales de refrigerar el ordenador: por aire o por líquido.

La refrigeración por aire utiliza ventiladores para canalizar el aire caliente a través del sistema y alejarlo de los componentes para evitar que se sobrecalienten. Las ventajas principales de la refrigeración por aire son los costes y la facilidad de instalación (los ventiladores son más pequeños y más fáciles de adaptar dentro de un bastidor atestado de componentes). El mayor inconveniente de la refrigeración por aire son sus limitaciones, ya que la refrigeración dependerá del flujo de aire dentro de la carcasa para alejar el aire caliente de los componentes, por lo que cualquier restricción del flujo puede ser un problema.

La refrigeración por líquido utiliza un líquido refrigerante (como el agua destilada) para absorber el calor de los componentes y para desplazarlo hacia una zona menos restringida (donde se sitúa el radiador). La refrigeración por líquido depende menos del flujo del aire que hay dentro del bastidor y, por consiguiente, es más eficiente para refrigerar componentes específicos. La desventaja de la refrigeración por líquido es que estos sistemas de refrigeración están confinados, lo que significa que suelen ser más grandes y más difíciles de instalar que una configuración de refrigeración por aire normal (y también son más costosos).

Además de la refrigeración general del sistema, también tendrás que comprar un disipador especial para CPU. Los disipadores para CPU vienen en formatos de aire y de líquido y se montan directamente en la CPU. Al comprar un disipador para CPU, es importante asegurarse de que sea compatible con tu CPU y que quepa en el espacio disponible.

Consejo para expertos: en un sistema de refrigeración por aire, más ventiladores no significan necesariamente una mejor refrigeración. La calidad y la ubicación marcan la diferencia.

Periféricos.

Monitores, teclados, ratones, auriculares y otros periféricos son una cuestión de preferencias personales. No tienes que comprarlos con tus componentes, pero sí que necesitarás una pantalla, un teclado y un ratón para configurar el sistema después de montarlo.

Consejo para expertos: mantén un equilibrio de montaje cuando elijas los periféricos, es decir, si tienes los mejores componentes del mundo, pero utilizas un monitor de 1080p y 60 Hz, no vas sacar todo el provecho a tu hardware.

PASO 1: INSTALAR LA CPU

Piezas/herramientas: placa base, CPU

Saca la placa base de su embalaje antiestático y colócala sobre la superficie de trabajo. Encuentra el zócalo de la CPU, que estará cubierto con una tapa protectora de plástico. En una esquina de la tapa de plástico, normalmente en el mismo zócalo, verás una pequeña flecha (apunta dónde está la flecha).

Cerca del zócalo de la CPU verás una pequeña palanca de metal. Presiónala y levántala suavemente hacia el lado (lejos del zócalo) para abrir la bandeja del zócalo.

Abre la CPU y sácala de su embalaje. Ten cuidado al manejar la CPU: tanto la CPU como su zócalo son extremadamente susceptibles a daños físicos. Sujeta la CPU por los bordes, nunca toques los pines de la parte inferior del chip, ya que tus dedos pueden transferir polvo o grasa, e intenta no tocar tampoco la parte superior del chip.

Verás una flecha en una esquina de la CPU. Alinea esta flecha con la flecha del zócalo y coloca con suavidad la CPU sobre el zócalo. Una vez que la CPU se haya asentado con suavidad, puedes bajar la palanca de retención y colocarla en su sitio. Puede que bajar la palanca te exija hacer un poco de fuerza. ¡Para asentar la CPU no es necesario hacer fuerza!

Consejo para expertos: no tienes que quitar la tapa de plástico, cuando instales la CPU, la tensión de la instalación hará que la tapa salte. Si intentas quitarla tú mismo, puede que acabes golpeando y dañando los frágiles pines que hay debajo.

Consejo para expertos: la CPU solo encaja de una forma y no hay que forzarla para que se quede asentado. Puedes mover la CPU con suavidad para asentarla, pero no la empujes, presiones, encajes ni intentes encajarla a la fuerza en el zócalo.

PASO 2: (OPCIONAL) INSTALAR SSD M.2

Piezas/herramientas: placa base, SSD M.2, destornillador de estrella del nº 0, manual del usuario de la placa base

Si quieres instalar un SSD M.2, este es un buen momento para hacerlo. Primero, encuentra la ranura M.2 de tu placa base. Es una ranura pequeña y horizontal con un pequeño tornillo que la atraviesa. Si no la encuentras, si ves varias ranuras M.2 o si estás pensando instalar más de un SSD M.2, consulta el manual de usuario que viene con tu placa base.

Retira el pequeño tornillo con un destornillador de estrella del nº 0. No lo pierdas.

Desliza suavemente el SSD M.2 en la ranura. Cuando esté completamente asentado, sobresaldrá de la placa base aproximadamente con un ángulo de 35 grados. Presiona el SSD hacia abajo y sustituye el pequeño tornillo para asegurarlo en su sitio.

Consejo para expertos: instalar un SSD M.puede limitar otras configuraciones de almacenamiento (especialmente las basadas en SATA y tarjetas adicionales PCIe*), por lo que debes consultar el manual del usuario de tu placa base cuando estés planificando el almacenamiento.

Solución de problemas: si tu placa base no reconoce este SSD M.2 recién instalado como almacenamiento, tendrás que configurarlo manualmente en la BIOS (consulta el manual del usuario de tu placa base para obtener instrucciones sobre la BIOS).

PASO 3: INSTALAR LA REFRIGERACIÓN DE LA CPU

Piezas/herramientas: placa base con CPU instalada, disispador del CPU, pasta térmica, manual del disipador de la CPU

Hay varios tipos de disipadores para CPU. Para obtener las instrucciones de instalación exactas, te recomendamos que consultes el manual que viene con tu disipador de CPU.

Algunos refrigeradores requieren de una abrazadera de montaje. Puede que la placa base tenga una abrazadera preinstalada, por lo que tendrás que retirarla si tu refrigerador no la necesita, o sustituirla si tu refrigerador utiliza una diferente. Haz esto antes de colocar la placa base dentro de la carcasa.

Algunos refrigeradores vienen con la pasta térmica aplicada previamente al material conductor (que se asienta sobre la CPU) y otros no, si este fuera el caso, tendrás que aplicarla manualmente antes de asentar el refrigerador. Para aplicar la pasta térmica, apriétala para poner un punto pequeño (no mayor de un grano de arroz) justo en mitad de la CPU. Luego, coloca el disipador sobre la CPU. La presión extenderá la pasta térmica debidamente.

Consejo para expertos: la primera extracción de pasta térmica debe realizarse sobre un trozo de papel innecesario en el caso de que salga una gota demasiado grande.

Consejo para expertos: si tu refrigerador ya trae la pasta térmica aplicada y quieres utilizar otra diferente, puedes retirarla con alcohol isopropílico al 90 % y un paño sin pelusas (recomendamos un trapo de papel de los que se utilizan en automoción).

Consejo para expertos: al conectar el refrigerador a la placa base, ajusta los tornillos siguiendo un patrón cruzado para asegurarte de que la presión se aplica uniformemente. Si te resulta confuso este proceso, es bastante probable que lo encuentres detallado en tu manual.

Solución de problemas: si echas a perder la instalación, que no te entre el pánico. Limpia la pasta térmica (tanto del disipador de calor de la CPU como del refrigerador), vuelve a aplicarla y, a continuación, instala el refrigerador otra vez.

PASO 4: INSTALAR LA MEMORIA (RAM)

Piezas/herramientas: placa base, RAM, manual del usuario de la placa base

Determina cuántas ranuras de RAM tiene tu placa base (la mayoría tienen dos o cuatro). Si vas a ocupar las ranuras disponibles, inserta los módulos de RAM directamente, pero si no vas a ocupar todas las ranuras, consulta el manual del usuario para encontrar la configuración adecuada y completar las ranuras tal y como se indique.

Consejo para expertos: la muesca entre los conectores dorados no está centrada. Asegúrate de alinear la RAM correctamente utilizando esta muesca para determinar cuál lado va hacia arriba y cuál hacia abajo.

Solución de problemas: mientras que la RAM es relativamente fácil de insertar, no siempre encaja perfectamente la primera vez. Si intentas encender el ordenador y no lo hace, lo primero que debes comprobar es la RAM. Algunas placas base cuentan con una pestaña prisionera (una que no tienes que mover) que ayuda con la instalación. Todas las placas base tienen al menos una pestaña que no se mueve, normalmente se inserta y acopla a una ranura en el lado de la RAM.

PASO 5: (OPCIONAL) HACER UNA PRUEBA FUERA DE LA CARCASA

Piezas/herramientas: placa base con CPU y disipador de CPU instalados, RAM, GPU, PSU, destornillador, manual del usuario de la placa base, monitor del ordenador (conectado a la GPU)

Ahora que has instalado la CPU y su disipador, puedes realizar una prueba de los componentes para verificar de que todo funciona. Esta prueba es mucho más difícil de realizar (y de resolver problemas) una vez que todo se ha instalado en el bastidor. Para llevar esto a cabo, instala la GPU y conéctalo todo a la fuente de alimentación (si no sabes cómo instalar la GPU, consulta el Paso 8). Asegúrate de que la fuente de alimentación está conectada a la placa base (la de la CPU de 8 y de 24 pines) y la GPU; a continuación, enchúfala y enciéndela.

Algunas placas base tienen botones de encendido, pero muchas no los tienen. Si no ves el botón de encendido, localiza los pines interruptores de alimentación, pequeños pares de puntas que sobresalen de nódulos de colores. Puede que los pines interruptores de alimentación vengan etiquetados, por ejemplo con "PWR_ON". Para encender la placa base, utiliza un destornillador para pulsar los dos interruptores de alimentación a la vez.

Ahora deberías poder saber si alguno de los componentes está apagado o funciona mal. Si la placa base presenta luces parpadeantes o pitidos, es que probablemente algo no va bien. Algunas placas base tienen una pantalla de dos dígitos que te ayudará a identificar cuál es el problema. Para saber qué está intentando decirte, consulta el manual del usuario. Si tu placa base no tiene esta pantalla, conecta una pantalla a la GPU y descubrirás si tu sistema se queda fijo o arranca y muestra el logotipo de la placa base.

Cuando hayas terminado con la prueba, apaga la fuente de alimentación y espera a que se oscurezcan todas las luces LED de la placa base, lo que significa que no quedará energía residual en el sistema. A continuación, desinstala la GPU y desenchufa todos los cables de alimentación antes de pasar al siguiente paso.

PASO 6: MONTAR LA FUENTE DE ALIMENTACIÓN

Piezas/herramientas: PSU, carcasa, cables de la PSU, destornillador de estrella del nº 2

Desembala la PSU (o desenchúfala de los componentes si has hecho una prueba) y separa los cables (si puedes).

Echa un vistazo a tu carcasa y averigua dónde se supone que debe ir la PSU (seguramente en la parte inferior, cerca de la parte de atrás) y cómo debe orientarse. Lo ideal es orientar la PSU para que el ventilador mire hacia fuera de la carcasa (a través de un respiradero). Si tu carcasa tiene el respiradero en la parte inferior, puedes montar la PSU boca abajo, siempre que el respiradero inferior reciba suficiente flujo de aire cuando hayas terminado de montar el ordenador.
Si la carcasa no tiene respiraderos, monta la PSU de modo que el ventilador mire hacia arriba (en la carcasa) y asegúrate de que tiene suficiente espacio libre.

Acopla la PSU a la carcasa utilizando los cuatro tornillos que venían con la PSU.

Si utilizas una fuente de alimentación no modular o semimodular, este es el momento de pasar los cables adjuntos por la carcasa hasta donde tienen que terminar (utiliza las características de gestión de los cables si tu carcasa los tiene).

PASO 7: INSTALAR LA PLACA BASE

Piezas/herramientas: carcasa, placa base, cubierta de E/S (si no viene acoplada a la placa base), destornillador de estrella del nº 2, tornillos, manual del usuario de la placa base

Si tu placa base viene con una cubierta de E/S no acoplada (una placa rectangular de metal con muescas para los puertos de la placa base) primero debes insertarla en la parte posterior de la carcasa (asegúrate de que esté orientada correctamente). Las cubiertas de E/S suelen tener bordes afilados, por lo que debes tener cuidado con los dedos.

Una vez que la cubierta de E/S está en su sitio, puedes instalar la placa base. Haz una comprobación minuciosa para asegurarte de que todos los cables pasan por el sitio correcto y, a continuación, coloca la placa base (primero alinéala con la cubierta de E/S). Monta el primer tornillo, el del centro, con el destornillador del nº 2 y mantén la placa base en su sitio. Asegúrate de no arrastrar la placa base por los separadores acoplados al bastidor.

La cantidad de tornillos que necesitarás para montar la placa base variarán según la placa, pero una placa base ATX de tamaño completo suele tener 9 tornillos. Coloca el resto de tornillos.

Conecta el cable de alimentación a la placa base. Hay dos conexiones principales: un conector de CPU de 8 pines hacia la parte superior de la placa y uno de 24 pines desde el lado.

Consejo para expertos: antes de montar la placa base, verifica para asegurarte de que la carcasa cuenta con separadores instalados para la placa base. Normalmente tienen el aspecto de una tuerca con una rosca al final. No insertes separadores innecesariamente.

PASO 8: INSTALAR LA GPU

Piezas/herramientas: GPU, SSD M.2, destornillador de estrella del nº 2, tornillos, manual del usuario de la placa base

Encuentra la ranura PCIe* x16 de tu placa base. Será la ranura PCIe* más larga y puede que de un color diferente de las otras. Si tu placa base tiene más de una ranura PCIe* x16, consulta el manual del usuario para ver si se debe dar prioridad a una de estas ranuras. Si se puede utilizar cualquier ranura, determina cuál vas a utilizar en función de dónde has colocado los demás componentes, deberás dejar algo de espacio de respiración para la GPU.

Dependiendo de tu carcasa, puede que tengas que retirar las cubiertas de E/S (pequeñas pestañas de metal que bloquean el panel posterior de tu carcasa) para alojar la E/S de tu GPU (HDMI, DisplayPort, DVI, etc.) y hacerla accesible al exterior del bastidor.

Retira la GPU de su embalaje antiestático y alinéala cuidadosamente con la abrazadera de retención posterior y la propia ranura y, a continuación, presiónala suavemente hasta que encaje en la ranura PCIe* x16 (puede que oigas un chasquido). Puede que la pestaña PCIe* de la placa base se mueva hacia una posición de bloqueo en el caso de que tengas que reinsertar la GPU.

Cuando la GPU esté completamente asentada, asegúrala con la parte posterior de la carcasa utilizando uno o dos tornillos. Si tu GPU necesita conectores de alimentación adicionales, conéctala a la fuente de alimentación.

PASO 9: INSTALAR EL ALMACENAMIENTO

Piezas/herramientas: placa base, SSD, HDD, destornillador de estrella del nº 2, tornillos, manual del usuario de la carcasa/bastidor

Todas las carcasas son diferentes en lo que se refiere a bahías de unidades. Localiza las bahías, de diferentes tamaños, en el interior de tu carcasa. Puede que incluyan conmutadores de plástico, en cuyo caso son bahías que no necesitan herramientas para su montaje, o que incluyan abrazaderas de metal. El almacenamiento suele venir en dos tamaños: 2,5 pulgadas (HDD Y SSD) y 3,5 pulgadas (HDD). La mayoría de las bahías de 3,5 pulgadas admiten unidades de 2,5 pulgadas, pero no al revés (algunas bahías de 3,5 incluirán bandejas no diseñadas para unidades de 2,5, pero que aún así admiten este tamaño). Es posible que también veas bahías más grandes en tu carcasa, suelen ser para unidades más grandes como discos ópticos y se sitúan habitualmente en la parte frontal superior de la carcasa.

Si tus bahías no necesitan herramientas, cada bahía tendrá su propio interruptor o palanca de plástico. Abre y desbloquea la palanca o el interruptor y podrás sacar la bandeja. Coloca tu unidad en la bandeja, algunas bandejas de 3,5 pulgadas se han diseñado para admitir bandejas de 2,5. Si ese es el caso, tendrás que atornillar la unidad de 2,5 pulgadas a la bandeja de 3,5 para que no se mueva.

Desliza la bandeja hacia el final de la bahía. Debería hacer un sonido cuando encaje.

Si no tienes bahías que no necesiten herramientas, verás una abrazadera de metal (será grande, como una placa), con lamas u orificios. Para colocar una unidad en una de estas "bahías", todo lo que tienes que hacer es deslizar la unidad entre la abrazadera de metal y el lado de tu carcasa y atornillarla en su sitio. Utiliza tantos tornillos como recomiende el manual del bastidor, pero si no tienes suficientes tornillos, a la mayoría de las unidades les basta con dos.

Cuando tus unidades estén colocadas, conéctalas a la placa base (utilizando un cable SATA, que debería venir con cualquiera de tus unidades o tu placa base) y a la fuente de alimentación.

Consejo para expertos: si no encuentras las bahías o no sabes qué tipo de bahías tiene tu carcasa, consulta el manual del usuario de tu carcasa.

PASO 10: INSTALAR EL SISTEMA OPERATIVO

Piezas/herramientas: ordenador, monitor, ratón, teclado, sistema operativo guardado en unidad de memoria flash

Ha llegado el momento de instalar tu sistema operativo (SO). Determina qué SO quieres instalar en tu ordenador y descarga el instalador en una unidad de memoria flash. Puedes descargar el instalador para Windows* 10 aquí. Si estás instalando un SO de pago como Windows, necesitarás una clave de producto.

Conecta la unidad de memoria flash que contiene tu SO, así como un monitor, un ratón y un teclado y enciende el ordenador.

La primera pantalla que verás te pedirá que pulses una tecla para entrar en la configuración del sistema o BIOS. Pulsa la tecla para abrir la BIOS. (Si la pantalla parpadea demasiado rápido para ver la tecla, consulta el manual del usuario de tu placa base.)

En primer lugar, verifica para asegurarte de que tus componentes están instalados y que se han reconocido. Encuentra en la BIOS la página que muestra la información de sistema del ordenador (diferentes placas base presentan diferentes configuraciones de BIOS, pero deberías encontrar una pantalla que te proporcione esta información) y verifica para asegurarte de que el sistema está reconociendo todo lo has instalado hasta ahora.

A continuación, explora la BIOS hasta que encuentres la página de arranque (denominada "Orden de arranque" o "Prioridad de arranque"). Cambia el orden de arranque para que tu unidad de memoria flash sea la primera y la unidad en la que quieras instalar tu SO (si estás utilizando un SSD como unidad de arranque, deberás instalar el SO aquí) la segunda.

Reinicia el ordenador. El ordenador arrancará desde el USB y aparecerá el instalador del SO. Sigue las instrucciones para finalizar la instalación.

Consejo para expertos: crea el instalador del SO con tiempo de sobra.

Solución de problemas: si el ordenador no se enciende puede que tengas un problema con la fuente de alimentación.

Solución de problemas: si el ordenador se enciende pero no ves nada en la pantalla, o no parece que arranque, verifica que todos los cables, especialmente los de alimentación, estén conectados.

Consejo para expertos: si intentas entrar en la BIOS con el teclado y no funciona, probablemente es el teclado el que no funcione. Verifica tus periféricos para asegurarte de que funcionan antes de entrar en pánico.

Solución de problemas: si tienes problemas para arrancar desde la unidad USB, asegúrate de que la placa base esté definida para el tipo de instalación que estás intentando. La mayoría de las plataformas habilitadas para UEFI arrancarán en el esquema de particiones UEFI primero antes de intentar el Legacy (antiguo).

AQUÍ NO TERMINA TODO

Lo mejor de montar tu propio ordenador para videojuegos es que el trabajo nunca acaba del todo, porque no solo tendrás un equipo para videojuegos personalizado, sino también un trabajo en curso que siempre será todo lo actual y vanguardista que tú quieras (o que puedas permitirte). Así, cuando salga un nuevo y potente videojuego, tan solo tendrás que cambiar algunos de tus componentes en lugar de sufrir viendo imágenes de mala calidad y entrecortadas.

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