Cómo aplicar pasta térmica y cómo funciona

Aquí tienes toda la información que necesitas relativa a la pasta térmica: para qué sirve y cómo aplicarla para garantizar que tu procesador está debidamente refrigerado.1

Si has profundizado en el mundo del montaje de ordenadores, sin duda habrás oído hablar de la pasta térmica. Este material también se conoce como grasa térmica, pasta para semiconductores, gel térmico o material de interfaz térmica (TIM por sus siglas en inglés), entre otros nombres. Da igual como la llames, la aplicación correcta de la pasta térmica es una parte importante de garantizar que tu CPU va a funcionar correctamente.

Por eso es importante saber no solo cómo funciona, sino también cómo aplicarla correctamente al trabajar con una CPU.

¿Cuando debes aplicar pasta térmica?

El material de transferencia térmica se usa cuando se instala cualquier solución de refrigeración. Cuando se piensa en pasta térmica en el contexto del montaje de un ordenador, lo más posible es que se refiera al proceso de instalación de un refrigerador de CPU. Cuando compras una tarjeta gráfica, por ejemplo, la solución térmica ya viene integrada. Por lo general no debes preocuparte de instalar un refrigerador en una GPU, a menos que te interesen soluciones de posventa como refrigeración líquida personalizada. Al montar un refrigerador de CPU puedes elegir el que prefieras, pero eso significa que seguramente tendrás que instalar también la pasta térmica.

Términos que necesitas saber

Para explicarte debidamente cómo funciona la pasta térmica vale la pena definir antes algunos de los términos que usaremos.

Unidad de procesamiento central (CPU): el centro de procesamiento de información de un ordenador. Ejecuta todas las instrucciones de funcionamiento y envía instrucciones a las demás piezas de hardware del ordenador. Si el ordenador fuera un cuerpo, la CPU sería el cerebro, y es absolutamente vital para el funcionamiento de cualquier ordenador. Las CPU modernas ejecutan un elevado volumen de operaciones por segundo, lo que genera calor. Para que una CPU funcione al máximo rendimiento, debe enfriarse adecuadamente, por lo general con un dispositivo de refrigeración diseñado para este fin. Aquí es donde la pasta térmica adquiere importancia. Si quieres aprender más sobre cómo se fabrica una CPU, puedes obtener más información sobre el proceso de fabricación.

Disipador de calor integrado (IHS): la «tapa» metálica de la CPU. Se trata de un disipador de calor diseñado para distribuir el calor desde el propio procesador hasta un refrigerador de CPU, y proteger el interior del procesador. Esta es la parte de la CPU que queda visible después de instalarla en una placa base, y es la superficie a la que vas a aplicar la pasta térmica.

Refrigerador de CPU: el dispositivo que mantiene tu CPU funcionando a temperaturas óptimas. Los refrigeradores de CPU suelen utilizar aire o líquido para eliminar el calor creado por el funcionamiento de la CPU.

Plato base: es la base metálica de un refrigerador, que se une al IHS de la CPU. Este diseño permite la transferencia del calor mediante convección a las aletas del disipador, donde se puede redistribuir con un ventilador.

Bloque líquido o de agua: es el aparato que se une al IHS cuando se usa un sistema de refrigeración líquida All-In-One (AIO) o un circuito personalizado. El calor se transfiere del IHS al fluido de transferencia térmica, y luego a través de este se redistribuye por medio de ventiladores a un radiador.

Pasta térmica: una sustancia de color gris plateado que se aplica al procesador antes de instalar una solución de refrigeración. Permite una transferencia de calor eficiente desde el IHS del procesador al plato base o al bloque líquido del refrigerador de la CPU diseñados para disipar ese calor.

¿Por qué hace falta pasta térmica?

Aunque la base metálica del refrigerador de la CPU y el IHS de la CPU parezcan lisos a simple vista, estas placas metálicas tienen imperfecciones microscópicas que hacen que la transferencia del calor pueda ser deficiente. Ambas superficies no están totalmente en contacto debido a dichas imperfecciones, y la pasta térmica rellena esos huecos permitiendo una transferencia de calor más eficiente.

Resumiendo: la pasta térmica ayuda a que el refrigerador de la CPU haga mejor su trabajo, y una CPU más fría significa menos problemas de rendimiento potenciales, como el ahogamiento.

Preparativos importantes para la aplicación de pasta térmica

La mayoría de los procesadores requieren algún tipo de solución térmica para funcionar correctamente al máximo rendimiento, pero el proceso de instalación de un refrigerador de la CPU en un ordenador es único para cada ordenador.

Cada refrigerador de la CPU necesita pasta térmica aunque muchos ya la llevan preaplicada, lo que simplifica el proceso de instalación. Para averiguar si lleva pasta preaplicada, comprueba la parte inferior del plato base o del bloque líquido de tu refrigerador de CPU, la parte que se une a la CPU. Si ya lleva pasta plateada no te hace falta añadir más durante el proceso de instalación.

Unas cuantas cosas que hay que tener en cuenta antes de empezar:

  • Asegúrate de que la CPU está limpia y de que no hay residuos de pasta térmica vieja sobre ella. Si los hay, quita con cuidado los restos viejos de pasta de la tapa de la CPU con alcohol isopropílico y una paño de microfibra o una servilleta de papel que no suelte restos, y déjala secar antes de continuar.
  • Antes de empezar a aplicar la pasta térmica, comprueba que el resto del refrigerador de la CPU está listo para instalarse. Consulta las instrucciones, comprueba que has completado cada paso hasta el de unir el refrigerador de la CPU y asegúrate de que tienes las herramientas necesarias a mano.

Situaciones que hay que evitar:

  • Asegúrate de usar la cantidad correcta de pasta térmica, que será más o menos el tamaño de un guisante o un grano de arroz. Una cantidad insuficiente podría no cubrir la superficie necesaria para ser efectiva. Demasiada cantidad reduce la eficacia de la pasta, ya que las superficies metálicas estarán demasiado alejadas, y además corres el riesgo de que caiga sobre la placa base durante la instalación.
  • Puede ser tentador extender tú mismo la pasta térmica sobre la CPU. Lo que te recomendamos es que dejes que sea la presión del plato base o del bloque líquido que instales lo que la extienda. Una aplicación manual incorrecta puede formar burbujas de aire en la pasta, que afectarían negativamente a la conductividad térmica.
  • También se pueden formar burbujas de aire si reutilizas la pasta. Si hay algún problema durante el proceso de instalación y tienes que retirar el refrigerador de la CPU, deberás limpiar totalmente la pasta como ya dijimos, y volver a probar aplicándola otra vez. Si de verdad tienes que volver a usar una aplicación de pasta, porque por ejemplo no tienes más, puedes hacerlo, pero ten en cuenta que esta es una solución a corto plazo y que te recomendamos que hagas una aplicación en condiciones para usar el refrigerador de la CPU a largo plazo.

Cómo aplicar pasta térmica: paso a paso

Te recomendamos que leas toda esta sección antes de empezar el proceso de instalación para saber qué puedes esperar y hacer planes de antemano.

  1. Lee todas las instrucciones relevantes antes de empezar. Esto incluye las que vienen con el refrigerador de la CPU y las de la pasta térmica. Cada marca de pasta térmica y de refrigerador de CPU son ligeramente distintos, y conocer los detalles de los que vas a usar antes de empezar te va a facilitar el proceso.
  2. Aplica la pasta térmica en el centro del IHS de la CPU. (Puedes saltarte este paso si ya hay pasta térmica preaplicada en tu refrigerador). Solo debes aplicar una pequeña cantidad, más o menos el tamaño de un grano de arroz o un guisante, sobre el centro del disipador de calor integrado.
  3. Instala el refrigerador de la CPU. Haz una ligera presion de arriba abajo para colocar el plato base o el bloque líquido de tu refrigerador sobre la CPU, y mantén dicha presión mientras unes el refrigerador al mecanismo de montaje. Debes hacer presión suficiente para que el refrigerador no resbale y para distribuir la pasta térmica de forma igual, pero no tanta como para torcer la placa base ni estropear la CPU. Mantén el refrigerador en su sitio mientras lo unes a la placa base de forma diagonal, apretando los tornillos (suponiendo que se atornille) como si dibujaras una «X» con ellos. No aprietes los tornillos del todo hasta haberlos unido los cuatro, y entonces gira cada uno de ellos unas cuantas vueltas por turno para garantizar que ejerces una presión idéntica.
  4. Comprueba tu trabajo otra vez. Cuando hayas asegurado firmemente el plato base o el bloque líquido de la CPU, vuelve a comprobar lo que has hecho a ver si está todo bien. No debe verse pasta térmica sobresaliendo sobre los bordes de la CPU ni en ningún lugar de la placa base. Si se ve es que has usado demasiada pasta y tendrás que limpiarla con alcohol y volver a empezar el proceso. Si todo se ve limpio y el refrigerador no se mueve al tocarlo, ¡felicidades! Has completado este paso crucial.

¿Con qué frecuencia se debe sustituir la pasta térmica?

En la mayoría de los casos no se debe volver a aplicar pasta térmica más que una vez cada pocos años, aunque hay que sustituir la pasta si retiras el refrigerador por cualquier motivo. También puedes volver a aplicar pasta térmica si ves que la temperatura de tu CPU aumenta.

Si tienes dudas, consulta con el fabricante de la pasta térmica y sigue sus consejos.

Mantén la cabeza fría.

Seguramente no se habla mucho de la pasta térmica, al menos no tanto como del hardware para videojuegos como la CPU o la GPU, pero es una parte esencial para mantener esos componentes en el mejor estado. Saber cómo aplicar la pasta térmica correctamente puede ayudar a asegurarse de que vas a obtener el mejor rendimiento de tu CPU.

Información sobre productos y rendimiento

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